Se confirmó que el cadáver encontado en el interior de una refrigeradora del domicilio del brasileño Giovani Mikio Claudino (35), en el barrio de Ashitaka, Numazu, prefectura de Shizuoka, es de la peruana Claudia Mary García Rodríguez.

   Según amigos íntimos de la difunta, en Trujillo, al norte de Lima, Perú, contaron que vivió en Japón desde 1991, y al año siguiente se casó con el japonés Miura Shiuske. Afirman que estudió su primaria y secundaria en la ciudad de Cartavio.

   La llamaban con el nombre de “Eusebia” y era recordada por llevar unas largas trenzas, era cordial y amiguera, manifestaron. Tenía 45 años de edad, y era la cuarta de 9 hermanos.

    Su muerte se pudo conocer gracias  a una llamada telefónica que recibió la policía de Numazu, el último 20 de marzo, alertándoles que una mujer había sido asesinada en el domicilio del brasileño Giovani Mikio Claudino, posiblemente, conviviente de la peruana.

    Mikio fue detenido por la policía, y habría cometido el asesinato a finales de febrero -casi un mes después  que los custodios del orden japoneses encontraran el cadáver-, en complicidad con un compatriota, Irineu Arakaki Filho (35), quien escondió el coche de la victimada. Este último tenía como lugar de residencia la localidad de Fushimi, en Tokio.

   Durante muchos años García Rodríguez trabajó en una empresa de autopartes en Numazu. Desde hace 3 años atrás, se separó del nipón Miura Shiuske, con quien no tuvo hijos. Se sabe que la familia de Shiuske le obsequió una casa a la peruana en Numazu.

   Los padres de la extinta peruana, Hermelinda Rodríguez y Lorenzo García, levantaron un pequeño altar en la sala de su domicilio en Trujillo en donde oraron por su alma. Ambos solicitan a las autoridades peruanas hagan todo lo posible para que el cuerpo de su hija sea trasladado hasta el Perú.

   La peruana García Rodríguez, antes de viajar a Japón,  vivía con sus padres, en el sector Wichanzao, distrito de La Esperanza, en la provincia de Trujillo.

   Los amigos que la conocieron dijeron que tenía una pequeña flota de minibuses que recorrían a diario Trujillo-Cartavio, y la promesa que hizo a su familia era retornar en diciembre de éste año a su tierra.

   La noticia de su trágica muerte ha conmocionado Trujillo y el Perú en general, por la forma cómo fue asesinada y de la manera en que la policía encontró su cadáver, en posición fetal, sin algún signo de heridas.

   La familia de la difunta pide un ejemplar castigo para el autor del bárbaro asesinato.

   En Trujillo y Cartavio, lugares en donde vivió Claudia Mary García Rodríguez, también conocida como “Eusebia”, sus amistades de promoción de estudios irán a visitar hoy a sus padres para darles el respectivo pésame, en vista que la noticia de su muerte recién se conoció ayer a través de los medios periodísticos.