Peruana asesinada en Numazu era propietaria de flotilla de buses en Trujillo

Para la peruana Claudia Mary García Rodríguez todo estaba claro. Con 17 años residiendo en Japón, divorciada de su pareja japonesa, y con un ahorro que le permitió comprar y acumular una flotilla de 5 buses en su natal Trujillo, había decidido retornar definitivamentel a su patria, en diciembre del presente año.

Lamentablemente, no pudo disfrutar de lo poco que ahorró, pues en febrero del 2008 fue asesinada -se presume-, por obra y gracia de su conviviente, un brasileño descendiente nipón: Giovani Mikio Claudino, en el barrio de Ashitaka, Numazu, prefectura de Shizuoka.

Ayer, en el domicilio de los padres de la difunta peruana, en Winchanzao Manzana “Z” 35, distrito de La Esperanza, Trujillo, departamento de La Libertad, se reunieron diez de los compañeros de promoción de la secundaria de García Rodríguez, saliendo nuevos datos personales de la asesinada.

foto1.JPG

Primero: su nombre real no es Claudia Mary, sino Eusebia Nicolasa. Con éste nombre, con el que todos sus compañeros de carpeta del Colegio Nacional Mixto Cartavio la llamaban, le rindieron una oración en descanso de su alma.

La difunta -cuentan sus amistades íntimas-, nunca gustó de sus nombres y decía que algún día los cambiaría. Quizá, con el tiempo, logró cambiarlos judicialmente.

Segundo: Era sola. Es decir, nunca tuvo hijos ni en Perú, ni en Japón, y no, como se afirman en algunos medios de Lima que tenia dos o tres hijos -continuaron diciendo nuestros informantes que la conocieron desde la escuela secundaria-.

La peruana asesinada era la cuarta de nueve hermanos. El mayor ya es fallecido y sin ella, ahora sólo quedan 7 hermanos y sus padres.

Tercero: Gracias a sus ahorros, lograron fundar una empresa de vehículos, se llama Empresa de Transportes García, cuenta con 5 minibuses, tres en funcionamiento y dos listas para ingresar en la ruta Cartavio-Santiago de Cao. Santiago de Cao-Cartavio-Trujillo.

Con 17 años residiendo en Japón, Claudia Mary o Eusebia Nicolasa, ya había decidido retornar definitivamente a su tierra natal y vivir del dividendo que dejaba la flotilla de minibuses.

Los amigos de infancia también dijeron que trabajaba muchas horas, en algunos casos, hasta doblaba el horario dia-noche, con la finalidad de ahorrar más y retornar en diciembre del presente año al Perú.

Además también dieron a conocer que el departamento de Numazu, que fue garantizado por la madre de su ex esposo japonés Miura Shiuske, lo pagaba mensualmente la difunta en calidad compra-venta. Es decir, era casi propietaria.

Con su ex compañera de aula de la secundaria Martha Sánchez Magán había conversado en Navidad del año pasado vía telefónica y le había manifestado su deseo de retornar pronto a Trujillo.

Otra de sus compañeras de carpeta Rocío Pajares García la recordó como una chica alegre, llegó a ser Sub-brigadier general del pabellón de 5to año en el Colegio Nacional Mixto Cartavio.

“Llevaba trenzas largas y bonitas, siempre cordial, a veces juguetona, aunque sus familiares aseguran que tenía un carácter fuerte. Yo la traté cinco años, los de la escuela secundaria, después dejé de verla, por esa época ella vivía en el Anexo de Moncada, en ciudad Cartavio”, expresó Rocío Pajares, desde La Libertad, Perú, vía telefónica.

“Lo que recuerdo es que era una compañera muy aplicada en general, siempre la recordamos como Eusebia, por eso, cuando se dieron las primeras informaciones no la relacioné, porque decían Claudia Mery”, siguió recordando Rocío Pajares.

Sus familiares recién pudieron enterarse de su asesinato -mediante una llamada telefónica de un amigo que no quiso decir su nombre, así como por los diarios limeños que sacaron la noticia en primera plana días atrás-, y les cayó como un balde agua fría.

Los padres de Claudia o Eusebia, Lorenzo García y Hermelinda Rodríguez, quieren que en Japón se haga justicia con el asesinato de su hija.

En la familia García Rodríguez hay mucho hermetismo en cuanto a dar información al respecto. Sólo Jorge García Rodríguez es el autorizado a hablar en torno al tema de la muerte de Claudia o Eusebia.

Los García Rodríguez ya no tienen confianza en la prensa peruana, afirman que están tergiversando los datos, en especial en cuanto a cuántos hijos dejó la viuda. Unos dicen 2, otros 3. La verdad -dijeron los amigos íntimos- es que era divorciada del japonés Miura Shiuske, con quien no tuvo hijos, tampoco en Perú.

Sólo se espera que la justicia japonesa llegue hasta las últimas consecuencias en las investigaciones y castigue en forma ejemplar al asesino de la dekasegi peruana. (Sayonara, sayonara y sayonara).